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La comunidad de la columna vertebral

Dolor de espalda

DEFINICIÓN

Actualmente, el dolor de espalda es una causa tan frecuente de incapacidad que se ha convertido en una enfermedad con entidad propia. En el 90% de los casos, el dolor de espalda es de carácter mecánico (obedece a procesos degenerativos óseos, lesiones ligamentosas y a sobrecarga o contractura muscular) y tiene un buen pronóstico. Pero no hay que obviar las causas de dolor inflamatorio (espondiloartropatías, infecciones, neoplasias) o de dolor referido de otros órganos y estructuras. La compresión de las raíces espinales y de la médula espinal (por ejemplo por hernia discal) son el origen del dolor de espalda extendido fuera de la columna y con manifestaciones neurológicas asociadas.

Dolor de espalda, síntomas, causas y tratamientos

Dolor de espalda transitorio después de la actividad muscular: sugiere un simple esguince de la espalda y suele responder a un corto período de reposo seguido de ejercicios de intensidad progresiva.

Dolor de espalda agudo y ciatalgia: en personas jóvenes, excluiremos infección y espondilolistesis; en adultos jóvenes, es más probable que se trate de un prolapso discal agudo y, en los pacientes de edad avanzada, descartaremos fracturas por compresión debidas a osteoporosis.

Dolor crónico en la parte baja de la espalda, con o sin ciática: en pacientes de más de 40 años y con clínica previa que sugiere un prolapso discal que cursa con episodios recidivantes de dolor más intenso, el diagnóstico más probable es una disfunción de las articulaciones posteriores, inestabilidad segmentaria o artrosis. Es típico que los síntomas se agraven con la actividad y mejoren con el reposo. Las radiografías muestran signos de espondilolisis. Siempre deben excluirse otras entidades (espondilitis anquilosante, infección crónica…). El tratamiento es casi siempre conservador.

Dolor de espalda y seudoclaudicación: ante un paciente con antecedentes de molestias en la espalda de larga evolución y edad superior a los 50 años, deberá excluirse estenosis de canal vertebral, que se confirmará radiológicamente.

Dolor intenso y constante localizado en un punto determinado de la espalda: sugiere enfermedad ósea local como fractura por compresión, enfermedad de Paget, tumor o infección.

Síndrome del dolor de espalda crónico: los pacientes con dolor de espalda crónico pueden perder la esperanza de lograr la curación, por lo que suelen desarrollar trastornos afectivos y psicosomáticos que, en ocasiones, llegan a convertirse en el principal foco de su atención. Es poco probable que estos pacientes respondan a la cirugía, recomendándose un tratamiento y seguimiento por unidades específicas como las clínicas del dolor, siempre que se haya excluido previamente una enfermedad orgánica subyacente.

Dolor de espalda

TERCERA EDAD

Las definiciones actuales engloban bajo el concepto de “adulto mayor” a aquella persona que tiene más de 65 años, “adulto de edad avanzada” a las personas con 75 años o más y entienden por “anciano” al que tiene 80 años o más. Sin embargo, a día de hoy, no existe consenso.

La prevalencia del dolor en la persona mayor (sobretodo a nivel de grandes articulaciones, espalda y extremidades inferiores), probablemente duplica la registrada en adultos más jóvenes; se estima que el 90% de la población mayor de 65 años padece dolor de espalda. La incidencia de dolor no tratado puede llegar a ser de hasta el 85% en centros de asistencia de larga duración. Los pacientes infraestiman su severidad, seguramente por la creencia que es ‘normal’ sufrir dolor por el propio envejecimiento.

Patogenia:

El dolor de espalda en las personas mayores puede tener su origen en una alteración orgánica de la columna vertebral (artrosis, estenosis de canal lumbar, hernia discal), puede ser también consecuencia de la osteoporosis (fractura-aplastamiento vertebral), pero con más frecuencia se deberá a una patología de origen muscular, favorecida por la inactividad.

Diagnóstico:

Tras una historia clínica y examen físico exhaustivo, su médico puede realizarle una analítica sanguínea y estudios de imagen para descartar otras entidades.

Diagnóstico diferencial:

Síndromes dolorosos más frecuentes en el paciente de edad avanzada: artritis, neuralgia del trigémino, neuralgia post-herpética, arteritis de la temporal, polimialgia reumática, neoplasia, síndrome depresivo.

Tratamiento: 

El tratamiento supone un reto terapéutico; un tratamiento adecuado se inicia con una historia clínica acurada, que defina las comorbilidades contribuyentes, la severidad y el impacto del dolor en la vida del paciente. Por ejemplo, un paciente con dolor lumbar puede tener una enfermedad degenerativa de la columna lumbar, pero el objetivo terapéutico básico puede ser tratar la depresión subyacente. Así, el tratamiento priorizará siempre la funcionalidad y la calidad de vida, combinando estrategias farmacológicas y no farmacológicas e intentando minimizar los efectos secundarios asociados, toxicidad e interacciones con otros medicamentos.

La eliminación completa del dolor puede no ser un objetivo realista.

Medidas no farmacológicas: (de elección)

  • Manipulación quiropráctica
  • Fisioterapia
  • Acupuntura
  • Masaje
  • Terapia cognitivo-conductual

Tratamiento farmacológico:

  • Dolor leve-moderado: analgésicos no opioides
  • Dolor moderado: opioides menores en combinación con fármacos no narcóticos y adyuvantes (antidepresivos, anticonvulsivantes)
  • Dolor severo: opioides potentes
  • Infiltraciones de glucocorticoides
  • Aplicación de analgésicos tópicos

Consideraciones especiales:

  • Siempre que una persona mayor experimente un síndrome de dolor difuso crónico, debe descartarse una causa neoplásica o metabólica.
  • Existen pocas escalas correctamente validadas para la valoración del dolor en el paciente de edad avanzada.
  • Las pautas analgésicas deben iniciarse desde abajo y avanzar gradual y prudentemente, pero siempre a dosis terapéuticas suficientes.
  • Monitorizar cuidadosamente el tratamiento para evitar la aparición de efectos secundarios indeseables.
  • Un inadecuado control del dolor puede ser causa de agitación e inquietud.
  • La polifarmacia supone un riesgo añadido de sufrir caídas y confusión en pacientes mayores.
  • A medida que el individuo envejece, todas las fases de la farmacocinética resultan afectadas (desde la absorción hasta la eliminación) y esto conduce a niveles relativamente más altos del fármaco a una dosis dada.
  • La edad avanzada incrementa el riesgo de efectos secundarios por los antiinflamatorios (sobretodo a nivel gastrointestinal).
  • Los analgésicos opioides causan frecuentemente estreñimiento (30% de los pacientes), por lo que es prudente administrar concomitantemente un laxante profiláctico. No todos los pacientes de edad avanzada presentan náuseas con la toma de opioides y los efectos secundarios de los antieméticos pueden ser peores que los problemas ocasionados por los propios opioides. Los opioides pueden causar también somnolencia y alteración del estado mental. La depresión respiratoria, es poco frecuente.
  • Los efectos secundarios de los antidepresivos tricíclicos (frecuentemente utilizados como coadyuvantes para el tratamiento del dolor) se deben a su acción anticolinérgica: aumento de la confusión en pacientes con deterioro cognitivo previo, exacerbación del glaucoma de ángulo estrecho, riesgo de retención urinaria en pacientes con hipertrofia prostática, mareo, bloqueos de la conducción cardíaca.
  • La incapacidad funcional es un factor determinante de depresión.
  • El dolor crónico conduce a una menor socialización, a trastornos del sueño e incluso a deterioro inmunitario.

Recomendaciones:

  • Evite el reposo y adopte un estilo de vida activo y saludable: alimentación equilibrada, hábitos de higiene del sueño, descanso adecuado.
  • Practique de forma regular ejercicio físico: de bajo impacto y con un incremento gradual de su intensidad y frecuencia (caminar, nadar, bicicleta…).
  • Mantener unos hábitos posturales saludables.
  • Su terapeuta le indicará los ejercicios y técnicas de estiramiento que puede realizar.
  • Siga siempre las indicaciones de su médico para la toma de antinflamatorios, analgésicos, fármacos antidepresivos o anticonvulsivantes.
  • Su actitud tendrá una gran influencia sobre su percepción del dolor.

Dolor de espalda

NIÑOS Y ADOLESCENTES

El dolor de espalda inespecífico en niños y adolescentes es muy prevalente en nuestro medio, afectando entre el 10 y el 40%, según las series. Aunque antes de los 10 años es poco común, a los 18 años las cifras se igualan a las de los adultos. Es más frecuente en el género femenino. La presencia de dolor de espalda en edades tempranas supone un factor de riesgo significativo para sufrir dolor de espalda en la edad adulta.

Dolor de espalda mecánico: no suele ser muy intenso y se relaciona con factores desencadenantes como el ejercicio físico y con la adopción de posturas mantenidas. Mejora con el descanso y con los cambios posturales y raramente interrumpe el descanso nocturno.

  1. Dolor mecánico no específico: cuando no se encuentran hallazgos patológicos tras un estudio exhaustivo. Es la causa más frecuente, de mejor pronóstico y mejora tras un período breve de reposo.
  2. Dolor mecánico específico: entre las causas de dolor musculoesquelético específico destacamos:
    • Espondilolisis (6%): deslizamiento de una vértebra sobre la subyacente; puede progresar a espondilolistesis en el 15% de los casos.
    • Enfermedad de Scheuermann (4-8%): hipercifosis debida a deformación vertebral en forma de cuña que se produce durante el crecimiento.
    • Hernia discal: poco frecuente. Se produce sobretodo a nivel de L4-L5 y L5-S1 y, como en los adultos, cursa con dolor lumbar, ciática y limitación de la flexibilidad en este nivel. -
    • Escoliosis idiopática (1-3%): curvatura lateral del raquis de más de 10º con rotación vertebral acompañante; suele ser asintomática.
    • Dolor de espalda no mecánico: es mucho menos frecuente y hay que sospecharlo cuando el dolor se asocia a fiebre, pérdida de peso, anorexia, rigidez matutina, aumento de VSG en la analítica sanguínea, infección bacteriana previa, tuberculosis, inmunosupresión, antecedentes de cáncer, enfermedad ósea metabólica, disfunción de la vejiga o traumatismo previo. Entre las causas infecciosas de dolor de espalda destacar la discitis, la osteomielitis vertebral y los abscesos epidurales. El osteoma osteoide es el tumor que más frecuentemente cursa con dolor de espalda en niños, aunque hay que tener presente también la leucemia, los linfomas, el sarcoma de Ewing, neuroblastoma, osteoblastoma, osteosarcoma y neurofibroma.

El riesgo de presentar dolor de espalda es multifactorial y se ha asociado a los siguientes factores de riesgo:

  • Factores demográficos: edad y sexo
  • Sedentarismo (tiempo viendo la TV, jugando a videojuegos/ordenador)
  • Obesidad
  • Antecedentes familiares de dolor de espalda
  • Factores genéticos y ambientales
  • Factores psicosociales y emocionales (estrés, problemas con familiares o compañeros)
  • Mala práctica deportiva
  • Malos hábitos posturales
  • Tabaquismo e ingesta de alcohol

Diagnóstico:

Su médico le realizará una historia clínica y exploración física completa para identificar una posible causa orgánica. Puede estar indicada una analítica sanguínea o radiografía simple si se considera una causa no mecánica, inflamatoria o ante la sospecha de tumoración.

Tratamiento y prevención:

En la mayoría de los casos, el dolor de espalda es inespecífico y desaparece en pocos días sin tratamiento.

Dolor mecánico inespecífico:

    • Hábitos posturales saludables.
    • Realizar ejercicio físico regularmente (como andar, nadar, ir en bicicleta). Se deben evitar las actividades de alto impacto durante el episodio de dolor. Recordar que el reposo absoluto está contraindicado.
    • Si se precisa, se recomienda una pauta analgésica y/o antiinflamatoria corta.

Dolor mecánico específico:

      • Espondilosis con espondilolistesis: reposo relativo. Si no existe mejoría, puede indicarse la colocación de un corsé lumbar e incluso cirugía.
      • Enfermedad de Scheuermann: tratamiento individualizado. Fisioterapia en cifosis entre 40-50º, ortesis funcionales en grados superiores y cirugía electiva en curvas por encima de 75º.
      • Escoliosis: actitud expectante en curvaturas menores de 20º, tratamiento ortésico y valorar corrección quirúrgica en curvas superiores a 45-50º.
      • Hernia discal: tratamiento conservador y similar al del paciente adulto; en algunos casos puede precisarse cirugía.

Recomendaciones:

Su terapeuta le indicará un programa de ejercicios adaptado al caso de su hijo para mejorar la flexibilidad de la columna y fortalecer las cadenas musculares, asociado siempre a un adiestramiento en autocuidados y recomendaciones de higiene postural. Recuerde:

      • Mantener una dieta saludable y un peso adecuado.
      • Evitar las actividades que empeoren su dolor. Reanudarlas siempre gradualmente. -
      • Evitar los colchones blandos.
      • Realizar ejercicio físico de forma regular.
      • Puede aplicar calor local en los puntos de dolor.
      • El peso de la mochilla escolar no debería sobrepasar en ningún caso el 10-15% del peso corporal del niño.

Consulte siempre con su pediatra si el dolor del niño no se alivia con el reposo o la pauta de medicación que se le indicó, los síntomas persisten más de 1 semana, el dolor es predominantemente nocturno, existe pérdida de peso, el niño rechaza caminar, presenta fiebre, dificultad para el control de esfínteres o debilidad en extremidades.

Dolor de espalda

EMBARAZO

Durante el embarazo las mujeres presentan con frecuencia síntomas musculoesqueléticos, algunos atribuídos al aumento de peso y a las nuevas posturas, otros a los cambios hormonales.

El dolor de espalda es común sobretodo durante los últimos meses de embarazo. Entre los factores de riesgo destacar el padecer previamente dolor de espalda y la multiparidad. La causa del dolor puede ser la postura lordótica, motivo por el cual se recomiendan los ejercicios posturales. Existe también una mayor laxitud de las articulaciones pélvicas por la secreción de relaxina, siendo el dolor en la cintura pélvica frecuente en este período. Cuando el dolor de espalda persiste después del parto, las radiografías pueden mostrar una esclerosis de la articulación sacroilíaca, probablemente por el aumento del estrés o pequeños traumatismos óseos asociados a la laxitud sacroilíaca. En mujeres con escoliosis, el embarazo no supone una progresión de la curva escoliótica.

Es frecuente el síndrome del túnel carpiano, por compresión del nervio mediano por la retención de líquidos y la tumefacción de los tejidos blandos. Debe evitarse la intervención quirúrgica; los síntomas pueden controlarse con una férula en la muñeca y el proceso no suele reaparecer después del embarazo. La tenosinovitis de Quervain es también común durante el postparto.

La osteonecrosis de la cabeza femoral es rara y su diagnóstico precisa de estudios de imagen. La osteoporosis transitoria de la cadera cursa con dolor y limitación de la movilidad en este nivel y suele remitir con tratamiento conservador a los 6-8 meses postparto.

La coxidinia postparto, causada por la presión a nivel del coxis durante el alumbramiento, suele alcanzar su punto máximo a las 24h del parto; el dolor empeora con la sedestación, al recostarse o al mantenerse un tiempo prolongado de pie.

Los calambres en las piernas son frecuentes durante los últimos meses de embarazo. Los estiramientos, forzar la ingesta hídrica y la aplicación de hielo/calor local, pueden ayudar a prevenirlos.

En referencia a los trastornos reumáticos, destacar que las pacientes afectas de artritis reumatoide a menudo mejoran durante el embarazo; en cambio, aquellas con lupus eritematoso sistémico pueden experimentar una grave exacerbación de su enfermedad.

Diagnóstico:

El diagnóstico del dolor de espalda en mujeres embarazadas es clínico; los estudios de imagen no están indicados, salvo excepciones.

Cómo podemos tratarlo:

En el 80-95% de los casos, el dolor de espalda se resolverá en el postparto. Si se precisa analgesia por un período corto de tiempo, por su perfil de seguridad, recomendamos el Paracetamol.

La manipulación de la columna realizada por personal experto, la fisioterapia y la acupuntura han demostrado también su eficacia. Ante una hernia discal que cursa con dolor incapacitante o con déficit neurológico progresivo podría plantearse una cirugía.

Recomendaciones:

  • Consideraciones acerca de la mecánica y control postural: cuide siempre su postura.
  • Evite sentarse durante demasiado tiempo en la misma posición.
  • Duerma de lado con las rodillas flexionadas colocando una almohada entre ellas.
  • Disminuir el estrés realizando ejercicios de relajación le ayudará.
  • Durante el embarazo la mayoría de las mujeres pueden mantener su nivel de actividad habitual.
  • El ejercicio físico aporta grandes beneficios durante el embarazo: se recomienda practicar al menos 30min de ejercicio al día (como andar, nadar). Forzar siempre la ingesta hídrica previamente. Recuerde aumentar gradualmente el nivel de actividad. Su terapeuta le indicará los ejercicios más adecuados a su situación.
  • Utilice zapatos con tacón bajo, nunca planos.
  • Pida ayuda para levantar objetos pesados.
  • Puede aplicar frío o calor local en los puntos selectivos de dolor.
  • Usted puede viajar en automóvil y conducir, pero es importante que se coloque siempre el cinturón de seguridad y durante el trayecto haga las paradas necesarias.
  • Puede viajar también en avión, aunque la mayoría de aerolíneas no lo permiten durante los últimos meses de embarazo.

Consulte siempre si presenta contracciones, sangrado vaginal, siente que el bebé no se mueve, tiene dificultad para respirar o ante cualquier síntoma que le preocupe.

No dude en realizarnos cualquier pregunta o comentario ni en pedirnos más información.

Dolor de espalda

DEPORTE

A día de hoy son bien conocidos los beneficios del ejercicio físico para la salud. El ejercicio realizado de forma regular, produce adaptaciones en los sistemas cardiovascular, respiratorio, metabólico y musculoesquelético, disminuyendo la morbimortalidad y el riesgo de desarrollo de enfermedades crónicas. Existe así una relación inversa entre la realización de ejercicio y la presencia de enfermedad coronaria, eventos adversos cardiovasculares y muerte cardiovascular.

El ejercicio aeróbico modificaría el perfil lipoproteíco, los factores asociados al riesgo de trombosis, mejoraría el control de la tensión arterial y disminuiría el riesgo de infarto cerebral. El ejercicio aumenta la sensibilidad a la insulina y disminuye el riesgo de desarrollar diabetes.

A medio plazo, el ejercicio produce cambios a nivel muscular con una utilización más eficiente de la energía (aumento de la capilaridad sanguínea muscular, aumento de fibras de contracción lenta y un incremento de los receptores celulares a nivel de la célula muscular con un aumento de la captación de glucosa). La mayoría de los estudios muestran una relación inversa entre ejercicio y cáncer. Es conocida la influencia positiva de la actividad física sobre el metabolismo óseo y la prevención de osteoporosis, tanto en hombres como en mujeres.

El ejercicio físico asocia un aumento de la densidad y fortaleza del hueso secundaria al remodelamiento producido por la actividad muscular. El ejercicio se acompaña también de un aumento del bienestar psicológico. Los beneficios del ejercicio físico superan los riesgos para la mayoría de las personas. No existe un tipo de ejercicio físico que pueda ser recomendado de manera generalizada. Es importante encontrar un ejercicio que cumpla las preferencias personales, para poder asegurar una continuidad en el tiempo.

Las lesiones osteomusculares son el riesgo más frecuente asociado a la práctica deportiva, muchas de ellas secundarias a sobreesfuerzos sobre articulaciones, tendones, bursas y ligamentos. A menudo, se producen al inicio de una práctica deportiva de intensidad moderada tras un período de inactividad. Una columna vertebral sana puede ayudar a prevenir muchas lesiones deportivas. Cualquier deporte ejercerá tensión en la espalda, por eso es importante mantener los músculos y los ligamentos del tronco flexibles y fuertes.

La realización de un programa de ejercicios que desarrolle adecuadamente la musculatura de la columna y la utilización de un material deportivo adecuado puede disminuir el riesgo que suponen algunos deportes. Las personas que tienen escasa fuerza de extensión del tronco, en los pectorales y poco equilibrio y resistencia aeróbica, suelen tener más dolores de espalda. Las personas que hacen ejercicio físico de modo frecuente pero no intenso, tienen menos episodios de dolor de espalda que las personas sedentarias.

Los deportes que obligan a la columna vertebral a realizar movimientos de flexo-extensión, la someten a continuas vibraciones o a una torsión brusca y mantenida, o los que tienden a desarrollar más la musculatura de un lado que la del otro (generando un desequilibrio en la dinámica, la estática y el reparto de cargas), pueden incrementar el riesgo de sufrir algún tipo de dolor de espalda (como el golf, el tenis, el pádel, el squash o el windsurf).

Puntos clave para prevenir el dolor de espalda en deportistas:

  • Cualquier deporte es bueno, aunque algunos son mejores que otros para nuestra espalda.
  • Es preciso realizar un programa de ejercicios específicos que potencie los músculos de la espalda, preparar especialmente esta zona si vamos a practicar un deporte que haga uso de ella y ejecutar los movimientos con precisión.
  • La falta de entrenamiento y la incorrección del estilo facilitan que una contractura muscular pueda aparecer ante esfuerzos poco intensos.
  • Un entrenamiento adecuado debe contemplar un período de calentamiento previo.
  • La intensidad debe ser siempre progresiva y debemos cumplir las normas de higiene postural para cada deporte.
  • Si el dolor aparece, hay que aplicar el tratamiento indicado.
  • El dolor puede llegar a impedir la práctica de algunos deportes. Una de las consecuencias si no se adoptan las medidas adecuadas y se sigue practicando el deporte con dolor es su cronificación.
  • Para retornar a la práctica deportiva tras un episodio de dolor de espalda asegúrese que su rango de movimiento es casi normal sin dolor y que ha recuperado la suficiente fuerza y resistencia. Por ejemplo, después de un esguince o una distensión muscular en la espalda, usted debe estar en capacidad de empezar a retornar a su deporte al cabo de unos pocos días hasta varias semanas. Después de una hernia discal (con o sin microdiscectomía), la mayoría de las personas se recupera en un período de 1 a 6 meses.

Atletismo: el impacto repetitivo producido a nivel de la columna se puede minimizar entrenando en superficies suaves y uniformes, usando zapatillas con buena amortiguación, yendo al frente con el pecho y manteniendo la cabeza balanceada, procurando que la zancada no sea demasiado larga y llevando siempre los brazos semiflexionados, relajados y a la altura de la cadera. Realizar ejercicios de fortalecimiento de músculos del tronco y abdomen y no obviar el calentamiento previo con estiramientos de los músculos de las piernas y de la región lumbar.

Ciclismo: fortalece los músculos de las piernas, pero al flexionar la columna lumbar hacia delante mientras se arquea la parte superior de la espalda puede sobrecargar los músculos de la espalda y el cuello. Consejos: graduar la altura del manillar y del sillín para evitar la posición forzada de la zona cervical, usar una bicicleta con un buen sistema de amortiguación y reforzar la musculatura abdominal.

Golf: utilizar siempre palos de longitud adecuada y con una buena empuñadura, fortalecer la musculatura con movimientos de inclinación lateral y de rotación en sentido contrario a los del swing y perfeccionar la técnica del swing para ejecutarlo sin forzar la columna.

Halterofilia: por la tensión que se ejerce a nivel de la columna vertebral, su práctica supone un incremento del riesgo de fracturas por sobrecarga, lesiones musculares y ligamentosas. Es importante la técnica, realizar un buen calentamiento y estiramientos previos a la sesión, utilizar máquinas de entrenamiento en lugar de pesas libres y hacer más repeticiones en lugar de agregar más peso.

Natación: potencia y relaja la musculatura; es importante combinar diversos estilos, para desarrollar por igual los músculos abdominales y los de la espalda. En el crol, respirar cada tres brazadas, para no hacerlo siempre por el mismo lado. En la braza, no mantener la cabeza constantemente fuera del agua. Si hay problemas lumbares, es preferible el estilo de espalda y compensar con ejercicios abdominales.

Tai-Chi, Yoga y Pilates: especialmente recomendados; potencian la flexibilización y tonificación muscular progresiva, relajan y liberan tensiones en la espalda.

Tenis: entrenar en tierra batida, reforzar los músculos del tronco y los abdominales para soportar mejor los giros y las extensiones, procurar flexionar las rodillas y acompañar el golpeo de la pelota desde su inicio hasta el final con todo el cuerpo.

Tratamiento:

  • Higiene postural: no estar mucho tiempo de pie, utilizar sillas que nos permitan tener flexionadas las piernas y el respaldo pegado a nuestra espalda, si tenemos que llevar un peso transportarlo pegado al abdomen, agacharse con las piernas un poco flexionadas, etc.
  • Estudio de la técnica deportiva: modificación de los gestos deportivos que pueden predisponer a la aparición del dolor.
  • Ejercicios específicos: estiramiento de la musculatura paravertebral, potenciación de musculatura abdominal y paravertebral, percepción de las posturas y autocorreción (Reeducación Postural Global), ejercicios que tienden a paliar la cifosis dorsal normal, antilordosantes lumbares y ejercicios de relajación.
  • Electroterapia: ultrasonidos, TENS.
  • Farmacoterapia: analgésicos, antiinflamatorios.
  • Clínica del dolor: cuando no existe respuesta al tratamiento convencional (ej: bloqueos nerviosos, infiltraciones)
  • Cirugía: último eslabón terapéutico (ej: laminectomía, discectomía)

Dolor de espalda

ENLACES

 

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