Síguenos:
Accede a la comunidad Facebook de Mi Columna sana Accede a la comunidad Twitter de Mi Columna sana Accede a la comunidad Google Plus de Mi Columna sana
¿Ayuda?  937 069 004
La comunidad de la columna vertebral

Artrosis

DEFINICIÓN

La artrosis o osteoartrosis es una enfermedad degenerativa crónica multifactorial que engloba una serie de procesos caracterizados clínicamente por dolor articular mecánico, rigidez y crepitación, desde un punto de vista radiográfico, por osteofitos y estrechamiento del espacio articular, y desde un punto de vista histopatológico por lesiones degenerativas que afectan tanto al cartílago, como a la sinovial articular y al hueso subcondral. Es uno de los trastornos más comunes en la población, representa la causa más habitual de dolor y la primera razón de cirugía de reemplazo articular. Según la OMS, afecta al 9,6% de los hombres y al 18% de las mujeres mayores de 60 años. El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población, harán de la osteoartrosis la cuarta causa de discapacidad en el año 2020 y su importancia deriva de sus consecuencias económicas, en términos de productividad (es la mayor causa aislada de días de trabajo perdido) y coste del tratamiento (consumo crónico de analgésicos y antiinflamatorios).

Artrosis, causas y tratamientos

En la patogenia de la artrosis se objetiva una alteración del metabolismo y la función del sistema articular que provocan cambios en la matriz cartilaginosa, la superficie articular, la membrana sinovial, el hueso subyacente y los elementos periarticulares.

Hablamos de osteoartrosis primaria o idiopática cuando se desconoce la causa del proceso; cuando la artrosis se debe a alteraciones identificadas, se denomina osteoartrosis secundaria, entre las cuales destacamos:

  • Artropatías inflamatorias: artritis reumatoide, artritis crónica juvenil, espondiloartropatías y artritis infecciosas.
  • Enfermedades metabólicas y endocrinas: gota, condrocalcinosis, acromegalia, enfermedad de Wilson, hemocromatosis, hipotiroidismo, hiperparatiroidismo, diabetes y obesidad. -
  • Alteraciones anatómicas y traumáticas con alteraciones de la biomecánica articular: enfermedad de Perthes, genu varo, dismetría de miembros inferiores, fracturas, meniscectomías, cirugías articulares y artropatías ocupacionales.

La artrosis se ha asociado a los siguientes factores de riesgo:

  • Factores genéticos: por ejemplo, los chinos, los negros y los indios tienen una menor incidencia de artrosis de cadera que los blancos. Hay un componente hereditario de la artrosis entre el 60-65%.
  • Obesidad: el aumento de peso es el factor pronóstico independiente más relevante de la incidencia y progresión de la artrosis en las articulaciones de carga.
  • Edad avanzada
  • Sexo masculino en menores de 45 años
  • Sexo femenino en mayores de 45 años
  • Densidad mineral ósea aumentada
  • Hiperlaxitud ligamentosa
  • Enfermedades metabólicas con afectación articular
  • Traumatismos con alteraciones de la biomecánica
  • Factores ocupacionales: microtraumatismos de repetición
  • Deportes de competición: mayor riesgo de artrosis de cadera y rodilla.

Artrosis

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico es clínico y radiológico, siendo la prueba de elección la radiografía, aunque no existe buena correlación entre la intensidad del dolor e incapacidad y la afectación radiológica (pacientes con una destrucción estructural importante pueden permanecer asintomáticos). Los principales hallazgos son el pinzamiento del espacio articular, la aparición de osteofitos, la esclerosis del hueso subcondral y la aparición de geodas y subluxaciones en fases avanzadas. La ecografía puede ser útil para detectar afectación de partes blandas y la TAC o la RNM se reservan para situaciones especiales.

Las fases iniciales de la artrosis son asintomáticas. Posteriormente, el dolor es el síntoma predominante, empeora con la actividad y el uso de la articulación afecta y se alivia con el reposo; es más intenso al inicio de la actividad y después de períodos de inactividad; puede irradiarse y referirse a estructuras vecinas. El dolor nocturno es infrecuente y se asocia a etapas avanzadas de la enfermedad o con brotes inflamatorios agudos. Habitualmente existe dolor periarticular. La rigidez matutina es inferior a 30 minutos. Suele existir también deformidad y engrosamiento articular, crepitación, inestabilidad articular y limitación de los movimientos.

Hay dolor a la presión en las interlíneas articulares, a veces existen signos leves de inflamación y pueden objetivarse atrofias musculares. La incapacidad funcional (cojera, dificultad para subir escaleras, disminución de la distancia que puede caminar o incapacidad para realizar las tareas de la vida cotidiana) constituye la etapa final del proceso artrósico y conlleva una situación de dependencia con aislamiento y depresión.

  • Artrosis de columna vertebral: articulaciones cigapofisarias, discos intervertebrales (espondilosis). Puede producirse compresión radicular por la subluxación de la articulación apofisaria, el prolapso de un disco intervertebral o la formación de osteofitos y el paciente puede presentar debilidad muscular, hiporreflexia, parestesias o hiperestesia; la artrosis de columna debe diferenciarse de la hiperostosis esquelética difusa, en la que hay una calcificación acentuada de los ligamentos paravertebrales que respeta las articulaciones artrodiales de la columna.
  • Artrosis de cadera: es consecuencia de una displasia leve de la cabeza femoral que provoca incongruencia entre las superficies articulares. Se objetiva pérdida de la rotación interna, la pierna afectada se acorta y se produce una limitación funcional. Ocurre por igual en hombres y mujeres.
  • Artrosis de rodilla: es una causa importante de deambulación dolorosa, es más frecuente en mujeres y tiene relación directa con la obesidad. Se suele asociar a cojera. El compartimento medial es el más afectado, dando lugar a una deformidad en varo (piernas arqueadas), también se afectan el compartimento lateral (deformidad en valgo, rodilla golpeada) y femororotuliano.
  • Artrosis de la mano: las articulaciones más frecuentemente afectadas son las articulaciones interfalángicas proximales (nódulos de Bouchard) e interfalángicas distales de los dedos de la mano (nódulos de Heberden) y la articulación del pulgar (rizartrosis). Las mujeres se afectan 10 veces más que los varones.
  • Artrosis del pie: a nivel de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo (hallux valgus o “juanete”). Es más frecuente en mujeres.
  • Otras localizaciones (hombro, codo, tobillo): se asocian a causas secundarias (microtraumatismos de repetición por sobreuso, fracturas, luxaciones, enfermedades inflamatorias). Puede haber afectación nerviosa, dolor, parestesias irradiadas y atrofia de la musculatura.

No hay ninguna prueba de laboratorio específica. Es típico que la VSG sea normal y no haya elevación de los reactantes de fase aguda.

Se debe realizar siempre un diagnóstico diferencial con otras enfermedades que afecten a las articulaciones, cursen con dolor y rigidez, sobretodo ante la aparición de síntomas sistémicos, dado que incluso en la enfermedad artrósica grave, no hay manifestaciones sistémicas (fiebre, pérdida de peso, anemia ni elevación de VSG).

Artrosis

TRATAMIENTO

El objetivo del tratamiento será aliviar el dolor articular, mejorar la función física y retrasar la progresión del deterioro articular. No existe actualmente ningún tratamiento que influya en la inhibición de la degradación del cartílago o que potencie su síntesis, pero se están evaluando activamente nuevos fármacos por lo que el futuro se muestra prometedor no sólo en cuanto a la disminución de la velocidad de degeneración de la articulación, sino posiblemente en su reversión. El abordaje es multidisciplinar, con una estrecha colaboración entre traumatólogos, reumatólogos, rehabilitadores y fisioterapeutas.

Puntos clave:

Tratamiento no farmacológico: considerarlo en todos los casos.

  • Educación Sanitaria: informar al paciente que se trata de una enfermedad crónica, habitualmente no invalidante, que suele cursar con períodos de exacerbación del dolor y que puede modificar su evolución según los hábitos de vida.
  • El reposo sólo se aconseja en fases de reagudización.
  • Control del peso en casos de obesidad: la reducción de peso y el ejercicio han demostrado aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad, sobretodo en articulaciones de carga.
  • Fisioterapia y ejercicio terapéutico: para fortalecer las estructuras musculares periarticulares, mejorando la estabilidad y la distribución de fuerzas. Se recomienda el ejercicio aeróbico, dinámico o isométrico, que no lesione la articulación (como caminar, nadar, ir en bicicleta, elíptica).
  • Terapia térmica: frío en fases de inflamación y calor para aliviar el dolor, la rigidez y la contractura.
  • TENS (estimulación eléctrica transcutánea): alternativa en pacientes que no responden a otras terapias; alivia el dolor, no es invasiva y tiene pocos efectos adversos.
  • Puede ayudarse de bastones (útil en coxartrosis), andadores, muletas y otras ortesis que alivien el exceso de peso en la articulación más afectada (como plantillas valguizantes, rodilleras, taloneras, férulas para rizartrosis…). Utilizar siempre calzado adecuado, confortable y con poco tacón.
  • La manipulación vertebral realizada por un quiropráctico experto también ha demostrado a lo largo de los años su eficacia en el alivio sintomático y el retorno a los niveles de actividad habitual.
  • Aprendizaje postural para evitar sobrecargas articulares.
  • Yoga, taichí, balneoterapia y acupuntura.
  • Mantener una actitud positiva.

Tratamiento farmacológico:

  • Tratamientos tópicos: Capsaicina 0,025-0,075%, entre 2-4 aplicaciones diarias. Gel a base de extracto de árnica. •
  • Analgésicos: el Paracetamol es el fármaco de elección (3-4g/día). Los opiáceos menores (Tramadol, Codeína) pueden ser también útiles.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: los AINES, incluyendo los COX-2 son superiores al Paracetamol para el dolor moderado a intenso. Son gastrolesivos.
  • Fármacos de acción lenta: Sulfato de Glucosamina (1500mg/d) y Condroitin sulfato (800mg/d) disminuyen el dolor en la artrosis de rodilla moderada o grave.
  • Infiltraciones intrarticulares con corticosteroides con o sin anestésicos (máx. 3-4 veces al año). El hialuronato intraarticular puede mejorar los síntomas articulares y parece eficaz en subgrupos de sujetos con artrosis de rodilla.
  • Bifosfonatos: Risedronato 15mg/día. Está por determinar su eficacia para la artrosis.

Indicación quirúrgica (recambio articular): pacientes que continúan con dolor y discapacidad a pesar del tratamiento médico adecuado. El grado de lesión radiológica no es un criterio quirúrgico.

Debe consultar con su médico si su dolor no mejora con el tratamiento farmacológico y las medidas no farmacológicas prescritas, o en caso de efectos adversos por los medicamentos.

Si usted desea obtener más información sobre este tema, no dude en contactar con nuestros expertos.

Artrosis

ENLACES

  • García Aparicio, JM et al. Artrosis. AMF 2008;4(4):186-194.
  • León Vázquez, F; Pérez Martín, A. Artrosis. A propósito de un caso. AMC 2014;10(3):145-154.
  • www.clinicalkey.com: Cecil y Goldman. Tratado de medicina interna.
  • Ortopedia y tratamiento de fracturas. A.Graham Apley, Louis Solomon. Páginas 85-97. Masson, S.A.